El encuentro “Chocolate con churros” del 21 de noviembre nos dejó un calorcito especial que todavía perdura. La cocina del Instituto se llenó de conversaciones tranquilas, miradas y ese olor a chocolate caliente que invita a quedarse. Los churros, recién traídos de la churrería del barrio, fueron la excusa perfecta para que varias personas nos sentáramos juntas, nos miráramos y nos reconociéramos como parte de una misma comunidad.
Familias, profesorado y el equipo de orientación compartimos un espacio sencillo pero profundamente significativo. Aunque la directora no pudo estar presente físicamente, sentimos su apoyo y su deseo de sumarse en próximos encuentros, sosteniendo desde fuera esta iniciativa que nace para cuidarnos.
Fue un momento para detener el ritmo, compartir preocupaciones, acompañarnos y abrir la puerta a nuevas ideas y sueños colectivos. Un espacio que construimos entre todas y que crecerá con cada persona que decida acercarse. Porque necesitamos estos ratos lentos, cercanos y humanos para seguir tejiendo la comunidad que queremos ser.