“En mi opinión qué bueno sería poder ver este derecho aplicado de forma real. Muchas personas que salen de su país y no tienen la posibilidad de regresar… Salir de tu país y rehacer tu vida… todo un reto. Y conocer que 1 de cada 95 personas vive fuera de su hogar de manera forzosa.
Por ello, los programas que llevan a cabo todo este proceso tienen para mí mucho mérito, no solo por el apoyo material sino también por el apoyo psicológico, ya que tiene que suponer un trabajo complicado y bastante exhaustivo.
Como dice una frase que me gusta mucho, “que nuestro privilegio no nos nuble la empatía”, que podamos darnos cuenta de la necesidad, que hay personas que nunca quisieron salir de su país y que son víctimas de conflictos armados, que han tenido que huir solos o con su familia, sin poder despedirse y dejando toda una vida para tener que iniciar otra en un país nuevo, en el que no conocen el idioma y cuya cultura es diferente a la de su país de origen.
Las personas civiles se han convertido en el objetivo mismo de la acción bélica, particularmente en los conflictos que tienen lugar en países desestructurados, cuyo objetivo es la depuración étnica o que forman parte de luchas religiosas, tribales, económicas o sociales. Ante este preocupante panorama, la comunidad internacional ha tomado conciencia y ha elaborado una respuesta por medio de normas protectoras para las víctimas más vulnerables de las guerras, constituyendo un avance basado en el consenso de la comunidad internacional sobre la necesidad de respetar unas reglas mínimas de humanidad para la supervivencia del género humano.
Gracias a jornadas como esta me he dado cuenta de este gran problema del cual desconocía muchos datos. Son 80 millones aproximadamente el número de personas que se ven afectadas y es muy necesario estar informados para poder hablar luego del tema con claridad y poder ser conscientes de la necesidad y del proceso tan difícil que lleva para estas personas emigrar”.
(Paula, alumna de 1º Integración Social).