La semana pasada, un funcionario de la prisión de Nanclares de Oca, con muchos años de experiencia, impartió una charla sobre el colectivo de presos (aproximadamente 50.000 personas en España) y las familias, en relación con problemas de integración social.
La problemática de estas personas es compleja, ya que engloba dificultades económicas, afectivas y de comportamiento, a las que en algunos casos se añaden la falta de conocimiento del idioma, el consumo de drogas y el estigma social que supone estar en la cárcel.
Para que estas personas puedan integrarse de nuevo a la sociedad es necesario que puedan ir superando los problemas. Para ello cuentan con los siguientes recursos:
- Ayudas económicas y de vivienda.
- Apoyo de grupos y asociaciones.
- Formación laboral.
- Programas y cursos para superar la drogadicción o los comportamientos agresivos.
Una labor para la que los futuros técnicos en Integración Social deberán formarse, y en la que una buena dosis de paciencia e ilusión serán imprescindibles para ayudar a que estos colectivos dejen de ser un problema que encerramos y del cual nos olvidamos.







